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R-1156

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Los retos en la generación de información para las Cuentas de Ecosistemas.

Georgina Alcantar López

Aunque no lo parezca, el territorio está siempre bajo la lupa y la auscultación. Todos los días se toman decisiones en las distintas esferas y escalas que implican una modificación al territorio, pero pocas veces somos conscientes de ello. Es más, mucho de lo que vemos en el territorio es consecuencia de esas decisiones. Sin embargo, en contadas ocasiones esas decisiones consideran al territorio de manera plena, consistente y explícita.

Hablar de Cuentas de Ecosistemas es hablar del territorio, de sus características biofísicas y ecológicas, de los servicios ecosistémicos que provee y su influencia en nuestro desarrollo social, económico y cultural. La iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas, a través de la División de Estadísticas, sobre las Cuentas de Ecosistemas es el esfuerzo más reciente y consolidado para integrar al medio ambiente y los ecosistemas en el lenguaje, trabajo, análisis y toma de decisiones de las oficinas encargadas de las estadísticas oficiales en los países. Además, constituye una herramienta que, de utilizarse adecuadamente, puede lograr una verdadera transversalización de lo ambiental de lo que sucede en el territorio sin hacer distinción del sector del que se trate alzando así la sustentabilidad o sostenibilidad.

Con el estándar estadístico de las Cuentas de Ecosistemas, la OMU cuenta con un marco conceptual y metodológico espacialmente explícito e integrado, con necesidades de información y colaboración intra e inter institucional muy particulares. Para que las Cuentas de Ecosistemas se implementen es importante contar, por ejemplo, con la definición de un catálogo oficial de ecosistemas, el análisis de espacial y temporal de procesos tan complejos como el balance hídrico, el análisis de las características biofísicas del suelo, la superficie y estado de los tipos de vegetación, así como la presencia y estado de las poblaciones de las especies, por mencionar algunos. Pero la metodología no se queda ahí, requiere que toda esta información sea explícitamente espacial de manera que se puedan definir unidades de observación a monitorearse a lo largo del tiempo. Por si fuera poco, el marco requiere de la identificación de los servicios ecosistémicos que cada unidad de observación provee y, quizá la parte más retadora de todo el marco, cómo toda esta información se inserta consistentemente en términos físicos y monetarios en el sistema productivo y económico.

Palabras clave:

Ecosistemas, sustentabilidad, cuentas, espacial, transversalidad

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