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R-1210

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Restauración ecológica participativa de manglares en Pantanos de Centla: avances del proceso en medio de una pandemia

Pilar Angélica Gómez Ruiz

En 2019 se inició un proceso de restauración ecológica de manglares con dos comunidades locales que habitan en la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, los ejidos El Palmar y Tembladeras, las cuales dependen principalmente de la pesca para su subsistencia. Este proceso se empezó a desarrollar en conjunto con las comunidades, teniendo en cuenta sus necesidades e intereses, para definir junto con el conocimiento científico especializado y la información derivada de los diagnósticos social y ecológico, las acciones de restauración más adecuadas para cumplir los objetivos establecidos entre todos los actores involucrados. Con la comunidad de El Palmar se realizó la reforestación de canales naturales con 17038 propágulos de Rhizophora mangle, y con la comunidad de Tembladeras se trabajó en la rehabilitación hidrológica de canales que estaban obstruidos, lo cual causó un descenso considerable de la actividad pesquera en esta comunidad. En 2020, año en que comienza la pandemia por Covid-19, se logró hacer un primer monitoreo de ambas acciones pocos meses después de su implementación, en la reforestación se registró un 75% de supervivencia global de los individuos sembrados y se generó una línea base de datos de crecimiento de 1482 individuos. En los canales rehabilitados se colocaron trampas artesanales para registrar especies capturadas y su peso, como medida indirecta de la recuperación del flujo hídrico. Este mismo año suceden inundaciones muy fuertes en la región, que sumado a la pandemia impidió hacer otras evaluaciones posteriores. En 2021, en compañía y en acuerdo con la comunidad, se hace la marcación y medición de nuevos individuos (2037) debido a que por las inundaciones pasadas, muchas plantas perdieron su etiqueta de marcaje, además de evidenciarse una mayor mortalidad. Este mismo año se implementan brechas para proteger la reforestación. En Tembladeras no fue posible hacer la evaluación con las trampas artesanales. En 2022, está en curso el actual monitoreo donde se dará seguimiento a los individuos marcados el año pasado y en Tembladeras se pondrán piezómetros para registrar los cambios en el hidroperiodo, además de nuevamente instalar las trampas para evaluar si las especies siguen presentes en estos canales. Los buenos resultados de la primera parte del proceso han permitido que ambas comunidades tengan otros proyectos relacionados con la seguridad hídrica y alimentaria, además de la protección de áreas en restauración con brechas cortafuegos. Esto demuestra que una restauración participativa puede tener un impacto favorable y mantenerse a largo plazo.

Palabras clave:

manglares, restauración ecológica, participación comunitaria, monitoreo

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